“Me fumé un cigarrillo pero no me tranquilizó. El temblor no cesaba.
Tendría que hacerla con trípode.
Le imploré al niño que viviera media hora más. Please. No hubo forma de hacerle entender que le convenía cooperar conmigo. Veamos: yo no podía salvarlo, habría sido iluso suponer algo así, pero era probable que en Occidente aquella foto acabara en el calendario de una de esas organizaciones humanitarias no gubernamentales. Eso da DinErO que podría utilizarse para salvar a otros niños como él. Su retrato contribuiría a sensibilizar al mundo entero sobre la problemática, bLA, bLA, bLA, . Y, a fin de cuentas, todos tenemos que morir algún día. Si no de hambre, de salmonela al ventilaros un pollo asado. Al menos él tenía una oportunidad de ver su rostro convertido en un icono y yo, Bipul Masli, sería el fabricante de la CoNcIeNcIa CoLeCTIvA. A lo mejor hasta pondrían su cara en un sello.
¿Se creía acaso que cuando yo muriese me iban a sacar en uno de esos calendarios?”
[D. Verhulst. Hotel Problemski]

[FOtOgRaFíA 1__ Michael Wells. Premio World Press Photo 1980.
FOtOgRaFíA 2__ Kevin Carter. Premio Pulitzer 1994. Hambruna en Sudán. Un niño –o lo que de él queda- intenta gatear hacia al campamento de alimentos de Naciones Unidas, a un kilómetro de distancia. …. No se sabe lo que ocurrió después del clic de la cámara de Carter. Ni siquiera él, que estaba allí. …
Se suicidó tres meses después.
FOtOgRaFíA 3__ Spencer Platt. Premio World Press Photo 2007. Jóvenes libaneses en un descapotable atravesando un barrio arrasado al sur de Beirut, el 15 de agosto del 2006.]
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Creo que no es necesario AñAdiR nada MÁS.
Estas fotografías son necesarias para conocer qué pasa, ¿no? Pero a veces da la sensación de que son pornográficas.
Sí, es cierto que es necesario que alguien esté ahí para informar, que funcione como los ojos de los que estamos lejos…
Pero los que eso hacen no deben sentirse superiores a nadie sólo por el hecho de tener una cámara. En muchas ocasiones he visto a reporteros y cámaras que se creen indispensables para la sociedad, como si fuesen el centro del mundo; y, sí, su función tiene gran peso, pero si están ahí es porque lo que cuentan es digno de destacar: El MENSAJE es el centro, no el comunicador.
En el texto que he reproducido, de Bipul Masli, narrador y protagonista, destaca su arrogacia. Su finalidad es conseguir una foto que construya la memoria colectiva. Nada más. Lo que le ocurra al niño después de que dispare la foto, no es cosa suya. Pero si le implora que no se muera antes de que se la haga. “Una fotografía de alguien muerto, puede hacerla cualquiera; una de alguien muriéndose, ya es otra cosa…”, dice en otro momento…
El caso de la segunda foto que he puesto, es similar: Kevin Carter se encuentra en Sudán a un niño luchando contra la muerte, y con un buitre a escasos metros, esperando a que éste pierda la batalla. Carter toma su foto, y desaparece. ¿Habría pensado él lo mismo que Bipul Masli…? Nunca lo sabremos, porque se suicidó tres meses después de que le diesen el Pulitzer por esa fotografía…
Está claro que hay que verse en el momento y en el lugar concreto para hablar pero, yo, ahora mismo creo que no sería capaz de hacer esa foto. Sé que sería importante hacerla, que removería conciencias y todo eso… pero creo que no podría. De lo que sí estoy segura, es que hiciese o no el clic con mi cámara, no iba a dejar a ese niño ahí, solo a escasos cinco metros de un buitre que espera su muerte…
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¿Cómo lo ves?
Sobre todo es la sensación de ser completamente inútil, ¿no? Hay cosas por muy occidental que seamos, que somos incapaces de arreglar. Quizás podemos creernos imprescindibles, como los fotógrafos de los que hablas, pero, mira cómo está el niño. Qué mal: yo tendría la sensación de ser completamente inútil (la he tenido alguna vez, ya lo sabes). Un beso.